Medicina táctica de combate: técnicas de salvamento para tropas mexicanas

Medicina táctica de combate: técnicas de salvamento para tropas mexicanas

La medicina táctica de combate no es una urgencia civil con uniforme. Es una disciplina con prioridades, tiempos y procedimientos específicos para operar bajo fuego, en terrenos hostiles y con recursos limitados. Para las tropas mexicanas, dominar estas técnicas es tan importante como el tiro, el camuflaje o la navegación terrestre. Quien sabe detener una hemorragia masiva puede ser la diferencia entre la vida y la muerte de un compañero antes de que llegue la evacuación.

¿Qué es la medicina táctica de combate?

La medicina táctica de combate agrupa los procedimientos médicos de emergencia aplicados en zona de operaciones, desde el momento en que un soldado resulta herido hasta que es entregado a un escalón sanitario superior. A diferencia de un servicio de urgencias, no siempre se cuenta con diagnóstico, iluminación, esterilidad o personal especializado. Por eso se trabaja con protocolos simples, memorizables y probados.

Uno de los marcos más aceptados es el protocolo MARCH, que ordena las acciones por amenaza inmediata a la vida. Este sistema ha sido adoptado por múltiples ejércitos y también sirve como base para la capacitación del personal de sanidad militar en distintos países.

Principios básicos

  • Priorizar la amenaza táctica: primero seguridad, después atención.
  • Actuar con rapidez y con el material disponible.
  • Evitar que el herido empeore por intervenciones innecesarias.
  • Registrar lo que se hizo para el siguiente escalón.

El protocolo MARCH: la base de la atención táctica

El acrónimo MARCH significa Hemorragia masiva, Vía aérea, Respiración, Circulación e Hipotermia / Trauma craneal. Su lógica es simple: atender primero lo que mata más rápido. Una hemorragia arterial puede causar la muerte en menos de tres minutos, mientras que una vía aérea obstruida tarda un poco más. Por eso el orden no se negocia.

El personal sanitario mexicano ha integrado este enfoque en cursos de combate y en la actualización de protocolos del Servicio Médico Militar, con énfasis en el entorno operativo real.

M: Hemorragia masiva

El control de sangrado es la prioridad absoluta. Los torniquetes comerciales tipo CAT o SOFTT son el estándar. Deben colocarse sobre la ropa, 5 a 7 centímetros por encima de la herida, apretados hasta que cese el sangrado distal, y anotando la hora. También se usan apósitos hemostáticos con quitosano o caolín para heridas en zonas donde no se puede aplicar torniquete, como ingle o axila.

Un torniquete improvisado solo debe usarse como último recurso. El material comercial cuesta en promedio entre 700 y 1,400 pesos, y la gasa hemostática puede costar de 800 a 1,600 pesos. Invertir en botiquines individuales es una decisión táctica y presupuestal inteligente.

A: Vía aérea

Si el herido está consciente, se coloca en posición de recuperación. Si no responde y respira, se abre la vía aérea con elevación del mentón. La cánula nasofaríngea es el aditamento preferido porque no requiere abrir la boca ni mover la columna cervical. Debe estar lubricada y del tamaño adecuado: del orificio nasal al lóbulo de la oreja.

R: Respiración

En trauma torácico penetrante, se debe sellar la herida con un apósito oclusivo tipo sello torácico, asegurando que el aire no entre a la cavidad pleural. Si hay sospecha de neumotórax a tensión y el personal está entrenado, se realiza descompresión con aguja en el segundo espacio intercostal, línea medioclavicular. Esto requiere práctica y no debe hacerse sin supervisión médica.

C: Circulación

El objetivo es mantener la perfusión de órganos vitales, no normalizar la presión. Se prefiere el acceso intraóseo cuando no hay vía periférica y se administran fluidos calientes. La hipotensión permisiva es la regla en heridas de combate: una presión sistólica de 90 mmHg es suficiente mientras no haya sangrado no controlado.

H: Hipotermia y traumatismo craneal

La tríada de la muerte en trauma incluye hipotermia, acidosis y coagulopatía. Cubrir al herido con mantas tácticas o usar el kit HPMK reduce complicaciones. En cuanto al cráneo, mantener la cabeza elevada, evitar hipoxia y controlar la glucosa son medidas esenciales.

Fases de atención táctica

La medicina de combate se divide en tres fases que determinan qué hacer y cuándo hacerlo.

Cuidado bajo fuego (CUF)

Es la fase inicial, mientras hay amenaza activa. La prioridad es devolver el fuego, buscar cobertura y, si es posible, arrastrar al herido a una posición segura. Solo se aplica un torniquete si se tiene acceso rápido; no se realiza reanimación ni vendaje complejo en campo abierto.

Cuidado táctico de campo (TFC)

Una vez en posición segura, se evalúa al herido con MARCH. Se administran analgésicos, antibióticos si están protocolizados, se cubren heridas y se prepara la evacuación. Aquí es donde el entrenamiento marca la diferencia.

Evacuación táctica (TACEVAC)

La evacuación puede ser por medios terrestres o aéreos. El reporte de evacuación debe incluir mecanismo de lesión, lesiones encontradas, signos vitales y tratamiento realizado (MIST). Cuanto más claro sea el reporte, mejor preparado estará el escalón receptor.

Equipamiento médico táctico recomendado

El botiquín individual debe ser ligero, resistente y de fácil acceso. El contenido varía según la misión, pero existe un núcleo mínimo:

  • Torniquete comercial (CAT o SOFTT)
  • Apósito hemostático de 4 pulgadas
  • Venda israelí o vendaje de presión
  • Sello torácico de doble vía (al menos uno)
  • Cánula nasofaríngea (22F, 28F)
  • Venda elástica, gasa, cinta adhesiva
  • Manta térmica o kit HPMK
  • Guantes de nitrilo, tijeras de trauma
  • Marcador permanente para anotar hora del torniquete

Los equipos de unidad y de ambulancia deben incluir además oxígeno, desfibrilador, acceso intraóseo y medicamentos para dolor y control de vía aérea avanzada.

Consideraciones para el entorno operativo mexicano

México tiene una geografía extrema. Un mismo batallón puede operar en desierto, sierra, selva y zona urbana. La altitud afecta la fisiología y la balística. A más de 2,000 metros sobre el nivel del mar, la saturación de oxígeno es menor y la descompresión con aguja debe ajustarse. La medicina aeroespacial mexicana ha estudiado estos efectos para preparar a pilotos y personal en altura.

En zonas de desastre, el personal militar también aplica medicina táctica dentro del Plan DN-III-E, donde el reto es atender a población civil con los mismos principios de triage y priorización. La capacidad hospitalaria del Hospital Central Militar es el escalón de referencia para casos graves que requieren cirugía mayor o cuidados intensivos.

Entrenamiento y certificación

No basta con comprar el equipo. La destreza se construye con repetición. Los cursos de Tactical Combat Casualty Care (TCCC) y sus variantes enseñan desde cómo cargar a un herido hasta descomprimir un tórax. En México, la Escuela Militar de Oficiales de Sanidad y el Sistema Educativo Militar incluyen estas competencias en sus planes de estudio.

El rol de las enfermeras militares ha sido clave en esta evolución. Su formación combina lo clínico con lo táctico, y muchas se han especializado en atención prehospitalaria de combate. La medicina táctica no es exclusiva de médicos: cada soldado debe saber aplicar un torniquete y reconocer las señales de un neumotórax.

Errores comunes en el entrenamiento

  • Colocar el torniquete demasiado flojo: no detiene el sangrado.
  • No anotar la hora de aplicación.
  • Retirar el torniquete antes de llegar a un quirófano.
  • Vendar sobre cuerpos extraños o intentar extraer fragmentos.
  • Descuidar la hipotermia en ambientes fríos o de alta montaña.

Preguntas frecuentes

¿Qué debe llevar un soldado en su botiquín personal?

Al menos un torniquete, gasa hemostática, venda israelí, sello torácico y guantes. El resto depende de la misión y el nivel de entrenamiento.

¿Cuándo se debe retirar un torniquete?

Nunca en el campo. Solo en un entorno quirúrgico, cuando se puede controlar quirúrgicamente el sangrado. Si el torniquete ha estado más de dos horas, debe marcarse y entregar al herido con prioridad de evacuación.

¿La medicina táctica es solo para personal de sanidad?

No. El primer respondedor es el propio soldado o el compañero de al lado. La medicina táctica es una capacidad colectiva de la unidad.

¿Cuál es la diferencia entre un sello torácico y una gasa?

El sello torácico es un parche oclusivo que evita que el aire entre al tórax en heridas penetrantes. La gasa hemostática se usa para empaquetar heridas y promover la coagulación. Ambos son complementarios.

Conclusión

La medicina táctica de combate salva vidas cuando se aprende, se practica y se actualiza. Para las tropas mexicanas, dominar el protocolo MARCH, saber usar el equipo y entender las fases de atención es una responsabilidad operativa, no un curso optativo. La preparación médica es parte de la letalidad y de la cohesión de la unidad: nadie se queda atrás, y el que sabe actuar a tiempo da a su compañero la mejor oportunidad de volver a casa.

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